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TEMA 2.- EL RELIEVE.

 

LAS GRANDES UNIDADES DEL RELIEVE PENINSULAR.

La Meseta Central es la unidad del relieve de España de mayor significado geográfico, tanto por la extensión superficial que ocupa (45%) como porque puede ser considerada como el elemento articulador de las demás unidades del conjunto peninsular. Así, podemos decir que las unidades del relieve peninsular son:

  • La Meseta.

  • Las unidades de relieve interiores: Sistema Central y Montes de Toledo; las depresiones del Duero, Tajo y Guadiana.

  • Las unidades de relieve periféricos: Macizo Galaico, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sierra Morena.

  • Las unidades de relieve exteriores: los sistemas montañosos de los Pirineos, Cordillera Costero-Catalana y Sistemas Béticos; y las depresiones terciarias del Ebro y Guadalquivir.

 

LA MESETA CENTRAL.

Es la unidad fundamental del relieve peninsular. Ocupa su parte oeste y central, constituyendo el 45% de su superficie. Se extiende por las Comunidades Autónomas de Castilla y León, Madrid, Castilla La-Mancha y Extremadura. Sus límites geográficos son la Cordillera Cantábrica al Norte, el Sistema Ibérico al Este y Sierra Morena al Sur.

Morfológicamente se trata de una altiplanicie con altitudes que van desde los 600 hasta los 950 metros. Está inclinada hacia el Oeste.

Los materiales que la forman son rocas antiguas del Paleozoico, plegadas durante la orogenia Herciniana, posteriormente erosionadas y recubiertas por rocas sedimentarias más modernas en algunas zonas. En la era terciaria, la Meseta fue deformada y destruída en gran parte por la orogenia alpina, de modo que dentro de ella podemos diferenciar el antiguo zócalo paleozoico, las sierras interiores y las cuencas sedimentarias interiores. El antiguo zócalo paleozoico aflora al oeste peninsular y está formado por rocas duras primarias: granito, pizarra y cuarcita. Las cuencas sedimentarias interiores se formaron al hundirse algunos bloques de la Meseta durante la orogenia alpina (graben) y después se rellenaron de rocas sedimentarias blandas (arenas, arcillas, margas y yesos) y duras (calizas).

El Sistema Central divide a la Meseta en dos partes: la Submeseta Norte y la Submeseta Sur. La S. Norte tiene una altitud media de 750 metros y está casi toda ocupada por la Cuenca del Duero. La S. Sur tiene una altitud menor, unos 600-700 metros, y en ella se ubican las cuencas hidrográficas del Tajo y Guadiana separadas por los Montes de Toledo.

Las formas de relieve más usuales son las siguientes:

  • La penillanura en el sector occidental de materiales paleozoicos: Penillanuras de Salamanca, Zamora y Extremadura. Una penillanura es una llanura sin relieves salientes apenas, de suave ondulación, en la que la diferencia de altitud entre valles e interfluvios es muy débil, con pendientes mínimas. Se suelen dar relieves residuales y tabulares debido a la existencia de materiales de distinta dureza.

  • Campiñas o tierras de suave ondulación y llanuras que se extienden por el resto del terreno formado por los sedimentos acumulados tras el plegamiento alpino y que no se han visto afectados por ningún movimiento orogénico; de ahí su horizontalidad. Por ejemplo, La Mancha.

  • Páramos y cerros testigos se extienden por las zonas calizas de las campiñas.

  • Gargantas y valles profundos provocan los ríos al erosionar el duro granito. Ejemplo, Arribes del Duero.

  • Existen manifestaciones volcánicas en la penillanura del Campo de Calatrava, al Oeste de Ciudad Real. Son en forma de cráteres ya extintos y de reducidas dimensiones.

 

LOS RELIEVES INTERIORES: SISTEMA CENTRAL Y MONTES DE TOLEDO.

Los sistemas montañosos del interior son bloques de materiales antiguos levantados y fracturados por el plegamiento alpino (horst).

 

El Sistema Central.

Sistema montañoso situado en el centro de la Meseta, a la cual divide en dos. Alineado prácticamente de SO a NE, se extiende desde la Sierra de la Estrella (Portugal) hasta la vertiente occidental del Sistema Ibérico. Tiene una longitud de unos 400 kilómetros y una anchura entre 35 y 70 kilómetros. Ocupa parte de Portugal, las provincias sureñas de Castilla y León (Salamanca, Avila y Segovia), el norte de Cáceres y Madrid.

Sus cumbres no son muy elevadas, pero son las más altas del interior de la Meseta: entre 2.000 y 2.500 metros. Las vertientes son desiguales, ya que la del Tajo es más abrupta que la del Duero. El pico más alto está en el Pico de Almanzor (2.592 metros), en la Sierra de Gredos.

Los materiales que predominan son los paleozoicos antiguos y duros: granito, pizarra, gneis y cuarcita. Estos materiales, durante la orogenia alpina, fueron fracturados y fallados, dando lugar a bloques levantados o “horst”.

Las distintas unidades o sierras que forman el Sistema Central, de Este a Oeste, son: Somosierra, Guadarrama, Gredos, Béjar, Peña de Francia, Gata y Sierra de la Estrella. Debido al caracter fallado hay muchos puertos, como el de Somosierra, Navacerrada, Guadarrama, ... que facilitan las comunicaciones entre ambas submesetas.

Al ser superficies de erosión levantadas sus cumbres son suaves y aplanadas. Al ser los materiales duros nos encontramos con el típico paisaje de berrocales, canchales, bolas, caos de rocas,... También nos encontramos con restos de glaciarismo: circos (Circo de Gredos).

 

Montes de Toledo.

Conjunto montañoso situado en la Submeseta Sur, entre las cuencas del Tajo y Guadiana. Ocupa las Comunidades de Extremadura y Casilla La-Mancha. Se extiende de Este a Oeste desde la llanura manchega hasta la Sierra de San Mamede, en Portugal.

Se trata de una sucesión de relieves discontinuos, sin grandes elevaciones montañosas, que rara vez alcanzan los 1.500 metros. El pico más alto es Villuercas (1.601 metros), en la Sierra de Guadalupe.

Los materiales son paleozoicos: pizarras y cuarcitas, que con la orogenia alpina, en el terciario, se fracturaron y fallaron dando lugar a bloques levantados (mismo origen que el Sistema Central).

Las distintas unidades o sierras son: Montes de Toledo, Sierra de Guadalupe, Sierra de Montánchez, Sierra de San Pedro.

El modelado es también de formas suaves como el Sistema Central. Hay zonas escarpadas debido al origen fallado y grandes crestas de cuarcita debido a la erosión diferencial (desgaste de pizarras más blandas). En Extremadura, debido a la gran erosión, nos encontramos con la penillanura.

 

SISTEMAS PERIFÉRICOS O ASOCIADOS: MACIZO GALAICO, CORDILLERA CANTÁBRICA, SISTEMA IBÉRICO Y SIERRA MORENA.

Constituyen el cinturón de montañas que se disponen en los bordes del núcleo central meseteño. Están muy ligados a la Meseta tanto por su origen como por su evolución posterior, ya que algunos surgieron como el resultado de la fractura del antiguo Macizo Hespérico (montañas de bloque) y en la génesis de otros intervinieron tanto el plegamiento de los materiales sedimentarios mesozoicos depositados por el mar en los bordes de dicho macizo como la fractura de los materiales paleozoicos (montañas intermedias).

Los sistemas periféricos son:

  • Macizo Galaico.

  • Cordillera Cantábrica.

  • Sistema Ibérico.

  • Sierra Morena.

 

Macizo Galaico.

Está situado en el Noroeste peninsular. Ocupa casi toda la región gallega y se continua por el Sureste en los Montes de León que lo separa de la Meseta. Sus límites por el Este no están claros.

Constituye un conjunto de bloques levantados y desnivelados entre sí y otros hundidos. Es un relieve suave, redondeado y desgastado, de no gran altura (las tres cuartas partes de Galicia está en la curva hipsométrica de los 500 metros).

El Macizo Galaico es una parte del antiguo zócalo de la Meseta, ya que se corresponde con los restos de la antigua cordillera heciniana originada en el paleozoico y que, con la orogenia alpina del terciario, se fracturó dando lugar a horst y a bloques hundidos. Por tanto, son montañas de bloque.

Los materiales que lo constituyen son, pues, muy duros y rígidos: granito, pizarra y cuarcitas.

Se pueden distinguir las siguientes unidades morfológicas desde la costa hacia el Oeste:

  1. La zona costera: está recortada por porfundas rías en las que podemos distinguir:

  • Las Rías Altas: en la costa cantábrica; surgidas por la erosión diferencial de los ríos en los terrenos blandos.

  • Las Rías Bajas: en la costa atlántica, surgidas por el hundimiento del zócalo gallego y la consecuente penetración del mar.

  1. El Escalón de Santiago (de relieves suaves y alomados, de unos 400-500 metros) y la llamada dorsal gallega donde la altura se eleva a 800-1.100 metros: sierras de Xesteira, Suido y Faro de Avión.

  2. La Meseta de Lugo o Meseta Central de Galicia, situada en el interior. Es una penillanura de unos 500 metros de altitud.

  3. Las Sierras Orientales: son un conjunto desordenado de macizos con grandes depresiones intercaladas:

  • Sierra de Rañadoiro, límite con la Cordillera Cantábrica.

  • Los Ancares.

  • Sierra del Caurel.

  • Sierra de San Mamede.

  • Sierra de Queixa , donde se levanta la máxima altura de Galicia (1.778 metros) en Cabeza de Manzaneda.

  • Montes de León, donde se superan los 2.000 metros: Montes Aquilianos, Sierra de la Cabrera, S. de la Segundera, de la Culebra,...

Las formas de relieve típicas son montañas suaves, redondeadas, desgastadas y entalladas por una abundante red hidrográfica. En el interior nos encontramos con la penillanura. La acción glaciar del Cuaternario afectó a los relieves más altos en los límites de las provincias de Zamora y León: los depósitos morrénicos de la lengua de hielo del valle del río Tera originaron el lago de Sanabria a 950 metros de altura, el mayor de origen glaciar de la Peninsula.

 

Cordillera Cantábrica

La Cordillera Cantábrica es una cadena montañosa de unos 400 Km alineada de Oeste a Este desde el Macizo Galaico hasta los Pirineos. Ocupa el norte de la provincia de León y las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria y País Vasco. Aparece como una importante barrera montañosa entre el mar Cantábrico y la Cuenca del Duero.

Se trata de una serie de montañas y sierras bastante elevadas (superan los 2.500 metros) y continuas, que apenas dejan espacio llano entre ellas y el mar. La zona más alta es la de los Picos de Europa (entre los 2.500 y los 2.700 metros).

Los materiales que la forman son de dos tipos:

  1. Materiales paleozoicos (pizarras, cuarcitas y calizas) en el sector occidental o Macizo Asturiano.

  2. Materiales sedimentarios mesozoicos (margas, areniscas y calizas) en el sector central (Montaña cántabra) y el oriental (Montes Vascos).

La C. Cantábrica surgió durante la orogenia alpina, interviniendo tanto el proceso de fractura (de los materiales antiguos del reborde meseteño: sector occidental) como de plegamiento (de los materiales más blandos sedimentarios mesozoicos: sector oriental).

Así, distinguimos dos sectores:

  1. Sector Occidental o Macizo Asturiano (llega hasta las proximidades de Llanes o Peña Labra). Es un relieve fallado de bloques y fosas tectónicas. Es el sector más elevado. Hay que destacar el conjunto de los Picos de Europa: Torre Cerrado (2.516 m), Peña Vieja (2.613 m), Naranjo de Bulnes (2.648m). Es un impresionante macizo calcáreo, con caracter de bloque o horst.

  2. El Sector Oriental está formado por la Montaña Cántabra y los Montes Vascos. Es de mediana altitud. Las sierras costeras de la Montaña Cántabra no superan los 2000 metros, pero hacia el interior el relieve se hace más elevado (Peña Labra, Sierra del Escudo, Castro Valnera) y de valles más profundos. Los Montes Vascos son un suave escalón hacia el Pirineo. Lo constituyen colinas y montes suaves que no superan los 1.600 metros: Macizo Aitzorri (1.544 m), Peña Garbea (1.475 m), Sierra de Aralar (1.427 m).

En cuanto al modelado podemos destacar:

  • El modelado cárstico de la caliza: lapiaces, simas, dolinas, cuevas y grutas (Altamira).

  • La incisión fluvial provoca profundas gargantas (El Cares).

  • El glaciarismo cuaternario hizo que en los Picos de Europa se modelase el más vigoroso y agudo relieve de la cordillera.

  • En el sector occidental, la diferente dureza de los materiales ha dado lugar a ejemplos de relieve apalachense. En el oriental los hay de relieve jurásico.

 

Sistema Ibérico

El Sistema Ibérico se extiende del NO a SE a lo largo de más de 400 kilómetros, desde los Montes Oca (Burgos) hasta la costa mediterránea entre Castellón y Valencia. Constituye el borde oriental de la Meseta a la cual separa de la depresión del Ebro y de las tierras mediterráneas (Valencia).

No es propiamente una cordillera en el sentido de una alineación orográfica contínua, sino más bien una serie de nudos montañosos formados por sierras, serranías y altas planicies o “parameras”, separadas por depresiones o cuencas interiores. No encontramos cimas muy elevadas; las máximas están en torno a los 2.000 metros.

Los materiales que forman el Sistema Ibérico son mayoritariamente calizos del mesozoico, aunque también encontramos materiales paleozoicos silíceos (pizarras y cuarcitas) en algunos núcleos.

El S. Ibérico es una cordillera intermedia, es decir, se formó en la orogenia alpina tanto por fractura del antiguo zócalo meseteño o Macizo Hespérico, como por plegamiento de los materiales sedimentarios del mesozoico.

Podemos dividir el S. Ibérico en dos sectores separados por la depresión transversal del Henares-Jalón:

  1. Sector Ibérico-soriano: situado en el tercio noroccidental y formado por las sierras de la Demanda, Picos de Urbión, Cebollera y del Moncayo. Es la zona más elevada donde se superan los 2.000 metros.

  2. Sector Ibérico-levantino: situado en el tercio sureste e integrado por las sierras de Albarracín, Gúdar, Javalambre, Serranía de Cuenca, Montes Universales,... Es una zona más baja que la anterior.

En cuanto al modelado ha que destacar como rasgo común la planitud de las zonas de cumbres por la incidencia de las puperficies de erosión. También el modelado de las rocas calizas, el modelado cárstico: simas, dolinas, grutas, etc. Destacan las formas caprichosas o ruiniformes de la “Ciudad Encantada” de Cuenca. En cuanto al modelado galciar, sólo en las cumbres más elevadas existen pequeños circos de los glaciares cuaternarios como en los Picos de Urbión, la Demanda y Moncayo.

 

Sierra Morena

Está situada en el borde meridional de la Meseta y constituye el límite natural entre las regiones de Extremadura y Castilla La-Mancha al norte y Andalucía al sur. Se extiende por 450 Km en dirección E-O desde el curso alto del Guadalmena (Sierra del Relumbrar) hasta el NO de la provincia de Huelva adentrándose en Portugal.

Es un conjunto de sierras de altitud mediana, compuestas por rocas paleozoicas duras (granitos, cuarcitas) y blandas (pizarras, gneis).

Su génesis está en el empuje que recibió desde el sur el zócalo meseteño como consecuencia de la orogenia alpina. Así, no es una verdadera cadena montañosa sino una falla o inflexión del viejo zócalo de la Meseta, desgarrado por numerosas fallas. Desde la depresión del Guadalquivir tiene una auténtica apariencia de sierra, pero desde la Meseta sólo resultan montañas bajas y colinas y su aspecto es casi el de una penillanura.

Las sierras principales que integran Sierra Morena, de E a O, son: Sierra Madrina (1.323 m en la Bañuela, máxima altura), de Almadén, de Alcudia, de los Pedroches, del Pedroso, de Tudía, de Aracena y de los Picos de Aroche.

La topografía típica es:

  • Presencia de grandes superficies deerosión y cimas redondeadas por las intensas fases de erosión. Altitudes modestas.

  • Crestas de cuarcitas. Galayos. Domos. Berrocales.

  • Afloramiento de formaciones minerales por las fracturas: Río Tinto (Huelva), Almadén (C. Real), Puertollano (C. Real), las del río Guadiato en Córdoba (Peñarroya-Pueblonuevo, Bélmez, Espiel).

  • La dehesa para el aprovechamiento agropecuario.

Por el color oscuro de las rocas y el verde oscuro de su vegetación, formada por extensos matorrales de jaras y lentiscos, se la llama Sierra “Morena”.

 

UNIDADES DE RELIEVE EXTERIORES A LA MESETA

Las unidades de relieve exteriores son aquellas que se encuentran separadas de la Meseta, es decir, son extrameseteñas y no tienen nada que ver con ella ni en su formación ni en su evolución posterior.

Es un relieve que se originó en la última orogenia, la alpina, por plegamiento de materiales sedimentarios blandos mesozoicos (las cordilleras) o por sedimentación posterior con materiales modernos terciarios y cuaternarios (depresiones).

Las depresiones son la del Ebro y del Guadalquivir. Los sistemas montañosos son los Pirineos, los Sistemas Béticos y la Cordillera Costero Catalana.

 

 

Los Pirineos

La cordillera pirenaica ocupa el istmo que une la Península Ibérica con el resto del continente europeo. Se extiende de E a O, desde el Cabo de Creus (Gerona) hasta el Cabo Higuer (Guipúzcoa) junto a la desembocadura del Bidasoa. Por el norte limita con la depresión de Aquitania (Francia) y por el sur con la del Ebro.

Es un alineación montañosa o cordillera, enérgica y contínua, con una longitud de 435 Km y una anchura de unos 100.

El Pirineo es muy rico en materiales ya que está formado por materiales paleozoicos (pizarra, calizas, granitos) y por materiales sedimentarios del mesozoico y comienzos del terciario (calizas, margas y flyshs).

En líneas generales el Pirineo surgió durante la orogenia alpina al producirse en enfrentamiento entre la placa Ibérica con la Europea. Este movimiento orogénico comprimió las capas sedimentarias mesozoicas que se plegaron, surgiendo la cordillera.

Se pueden hacer varias divisiones del Pirineo según el punto de vista que elijamos.

Así, desde un punto de vista estrictamente geográfico, los Pirineos se pueden dividir en tres partes:

  1. Pirineos Occidentales o Atlánticos: desde el Cabo Higuer hasta el Pico de Anie. Es de altura moderada, no superándose en muchas ocasiones los 1.000 metros.

  2. Pirineos Centrales: desde el Pico de Anie hasta la Cerdaña gerundense. Es la zona más elevada donde se sobrepasan los 3.000 metros.

  3. Pirineos Orientales: desde la Cerdaña gerundense hasta el Cabo de Creus. La altura va descendiendo hasta la costa desde los 2.000 metros.

Desde un punto de vista político-administrativo los Pirineos se pueden dividir en: P. Navarro, Aragonés y Catalán.

Desde el punto de vista de la esructura geológica, el Pirineo está constituido por dos unidades geológicas diferentes:

  1. La zona axial o Pirineo Axial: alineación central con dirección E-O. Es la de origen geológico más antiguo. Es un antiguo núcleo herciniano (Macizo de Aquitania), elevado y rejuvenecido por la orogenia alpina. Está constituido por materiales paleozoicos: pizarras, calizas y granitos. aquí están las cumbres más elevadas: Aneto (3.404 m) y Maladeta en los Montes Malditos.

  2. El Prepirineo: está constituído por dos alineaciones montañosas al norte y al sur del Pirineo Axial. Está formado por una serie de materiales sedimentarios mesozoicos y de comienzos del terciario (calizas, margas, flyshs) sobre los que actuó la orogenia alpina en el terciario conformando una estructura de pliegues alineados de O a E. Las elevaciones resultantes disminuyen de altitud escalonadamente hacia la depresión de Aquitania al norte y la del Ebro al sur. El Prepirineo español lo podemos subdividir en:

    1. Sierras Interiores, en contacto directo con la zona axial. Sus alturas llegan a ser superiores a los 2.000 metros: Monte Perdido (3.355 m), Collarada (2.963 m), Peña Telera (2.764 m), Boumort (2.082m).

    2. La Depresión Media: es un sinclinal o pliegue de los materiales en forma cóncava, de materiales blandos (margas). Está situada entre las sierras interiores y las exteriores.

    3. Las Sierras Exteriores son un anticlinario o pliegue en forma convexa de calizas que cabalga hacia el Ebro y se dispone paralelamente a las sierras interiores pero de alturas más reducidas: Montsec (1.693 m) en Cataluña, Guara (1.864 m) y Loarra (1.595 m) en Aragón, Leyre (1.371 m) en Navarra.

Como consecuencia de su diferente rspuesta a la erosión, la variedad de rocas del Pirineo da lugar a formas de relieve diversas:

  • En el Pirineo Axial, el glaciarismo cuaternario es el principal responsable del modelado que presentan sus elevadas cimas. Estos glaciares excavaron profundos valles en artesa (Valle de Arán en Lérida, Ordesa y Benasque en Huesca) y circos de cabecera, origen estos últimos de innumerables lagos y lagunas (ibones o estanys). La gelifracción ha contribuido a la formación de cresterías agudas y de paredes verticales. En la actualidad el límite de las nieves perpetuas está sobre los 3.000 metros y quedan aún pequeños glaciares de circo (no tienen lengua): los de Maladeta, Aneto.

  • La presencia de calizas, sobre todo en el Prepirineo, explica la existencia de un relieve cárstico muy desarrollado, aunque retocado por el galciarismo cuaternario.

Finálmente, debido a la estructura de plegamiento E-O, predominan los valles transversales de dirección N-S recorridos por ríos del margen izquierda del Ebro. Unicamente, el Canal de Berdún de Jaca (Huesca) a Pamplona y la depresión de Cerdaña desde Seu de Urgell (Lérida) al Mediterráneo, ambas en la Depresión Media, son valles longitudinales de cierta entidad.

 

Los Sistemas Béticos

Las Cordilleras Béticas se extienden desde el Campo de Gibraltar hasta el Cabo de la Nao (Alicante), a lo largo de unos 600 Km en dirección OSO-ENE, y desde la costa mediterránea andaluza hasta la depresión del Guadalquivir y el borde suroriental de la Meseta con una anchura media de 100 Km (en su parte central más de 200). Sus límites con el S. Ibérico se suelen situar en el valle de Montesa (Valencia). Hay que incluir en el dominio de las Béticas a las islas Baleares (y el Rif marroquí).

Es el mayor de los conjuntos montañosos españoles, pero carece de las enérgicas formas de los Pirineos o de la C. Cantábrica, aunque tiene el pico más alto peninsular, el Mulhacén (3.478 m). Las C.

Béticas carecen de continuidad espacial a lo largo de sus numerosos macizos, aislados entre sí por hoyas o depresiones y rodeados por relieves más bajos.

Son muy ricas en materiales ya que están compuestas por diversas y variadas rocas. Predominan los materiales sedimentarios mesozoicos (calizas, margas yesíferas), junto con los paleozoicos de caracter silíceo, y en las depresiones tectónicas encontramos materiales sedimenrios terciarios y cuaternarios arcillosos, sobre todo.

La formación de las Béticas se debe al plegamiento alpino, que primero trastocó y luego plegó los sedimentos que se habían depositado durante el mesozoico y la primera mitad del terciario en el mar de Thethys debido al enfrentamiento de la placa Ibérica y la Africana.

Podemos distinguir, según su estructura geológica, tres grandes unidades estructurales:

  1. La zona externa o C. Subbética, desde el Cabo de la Nao (Alicante) hasta el norte de la provincia de Cádiz formando un arco por el interior. Es un conjunto de sierras separadas por amplios pasillos transversales y longitudinales: Sierra de Grazalema, Cabra, Mágina, Cazorla, Segura, La Sagra, Espuña, Aitana. Constituyen un importante nudo hidrográfico que actúa como centro de dispersión de aguas; allí nacen dos grandes ríos, el Guadalquivir y el Segura y varios de sus afluyentes.

  2. La zona interna que se corresponde con la C. Penibética, que se extiende desde el Campo de Gibraltar hasta el Cabo de Palos, en posición paralela a la costa mediterránea. Aquí están las mayores elevaciones que culminan en Sierra Nevada. Son un conjunto de sierras separadas por depresiones tectónicas: Sierra Nevada (Mulhacén, 3.478 m y Veleta, 3.398 m), Ronda (1.929 m), Almijara (1.824 m), Tejeda 82.065 m), Baza (2.269 m), Gádor (2.322 m), Filabres (2.168 m), Estancias (1.718 m ), ...

  3. El surco intrabético o depresión penibética, que se localiza entre las dos zonas anteriores (la externa y la interna). Constituye una alineación de depresiones, fundamentalmente de origen tectónico, de forma alargada o circular (hoyas), rellenas de sedimentos terciarios y cuaternarios, sobre todo arcillosos. Se extienden a lo largo de unos 250 Km entre Antequera y Baza, siendo las principales las Vegas de Antequera y de Granada y las hoyas de Guadix y Baza.

Debido a la variedad de rocas hay, en las Béticas, gran variedad de modelado:

  • Presencia de relieves de formas suaves y alomadas sobre el roquedo poco resistente a la erosión (pizarras y esquistos metamórficos).

  • Los macizos calizos han sido afectados por la carstificación, por lo que son frecuentes el lapiaz, las torcas, dolinas, grutas, simas. Es de destacar el Torcal de Antequera.

  • El modelado de las hoyas más orientales del surco intrabético (Guadix, Baza) es también muy significativo: la aridez ha propiciado la aparición de cárcavas y barrancos en un paisaje de badlands, el más extenso y perfecto de la Península.

  • El modelado galciar tiene poca importancia por la situación tan meridional de la cordillera. Las huellas del glaciarismo sólo son evidentes en Sierra Nevada donde destaca el circo del Veleta y la presencia de lagunas con ese origen.

  • En el Cabo de Gata hay que mencionar la presencia de diversos conos volcánicos ya extintos. La presencia de los fenómenos eruptivos, sobre todo en el tramo oriental de la cordillera, han hecho posible la abundancia de formaciones metalíferas como, por ejemplo, la explotación de mármoles en la Sierra de los Filabres (Almería).

Finálmente, hay que señalar que en el archipiélago de las Baleares, Ibiza y Mallorca, son una prolongación de la Subbética, tanto por la tectónica como por su litología. Las islas emergieron durante el plegamiento alpino y están unidas, por debajo del mar, con el Cabo de la Nao.

 

La Cordillera Costero Catalana

La Cordillera Costero Catalana está situada en la costa mediterránea catalana. Está constituida por dos alineaciones montañosas de unos 30-40 Km de anchura y que se extienden, endirección NE-SO, a lo largo de unos 250 Km desde la depresión del Ampurdán (Gerona) hasta el delta del Ebro.

Sus materiales líticos son tanto paleozoicos (granitos y pizarras) como sedimentos calizos mesozoicos.

Se trata de una cordillera intermedia ya que con la orogenia alpina los materiales paleozoicos se fracturaron o fallaron y la cobertura mesozoica se plegó. A finales del terciario se reactivaron antiguas fallas y aparecieron otras nuevas. En los bloques hundidos (orientados NE-SO) se produjo una intensa sedimentación posterior. Al mismo tiempo hubo una intensa actividad volcánica, en particular en la comarca de Olot (Gerona).

Según esta estructura geológica, podemos distinguir tres unidades de relieve:

  1. La Cordillera Prelitoral o interior, donde se alcanzan las mayores altitudes: Montseny (1.712 m), Montserrat (1.224 m), Montsant (1.775 m).

  2. La Cordillera Litoral: es más corta y menos elevada que la anterior. Sus altitudes no van mucho más allá de los 700 metros: Montnegre (759 m), Tibidabo (512 m), Garraf (643 m).

  3. La Depresión Prelitoral: situada entre las anteriores; de valles amplios y suaves laderas, sin superar los 200 metros.

El modelado típico oscila entre las formas de relieve suaves del sector septentrional (granitos y pizarras) y las formas más abruptas del sur (cobertera caliza).

Finalmente, hay que decir que la isla de Menorca tiene afinidad con esta cordillera (macizo catalano-balear de materiales paleozoicos).

 

Las depresiones alpinas

Las depresiones externas a la Meseta, del Ebro y del Guadalquivir, tienen una serie de características comunes:

  1. Ambas pertenecen a la Hispania arcillosa.

  2. Aparecen entre los rebordes montañosos de la Meseta y las cordilleras alpinas.

  3. Son las prefosas alpinas hundidas durante el terciario como consecuencia de la orogenia alpina, sobre las que luego se fueron acumulando los sedimentos provocados por la erosión, por lo que prdominan las llanuras y el relieve tabular.

  4. Las dos tienen forma triangular.

Están recorridas por sendos ríos que discurren de manera asimétrica, más cerca de los relieves periféricos a la Meseta que a las cordilleras alpinas.

 

La depresión del Ebro

Está situada al noreste peninsular, entre el S. Ibérico, los Pirineos y la C.C. Catalana. Tiene forma triangular, está cerrada al mar y rodeada de montañas. Ocupa las comunidades autónomas de La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña.

Tiene una longitud de unos 380 Km y una anchura máxima de unos 150. Casi todo su territorio está por debajo de los 500 metros de altitud.

Su orgénesis está muy vinculada a la cordillera pirenaica:

  • Cuando los Pirineos comenzaron a surgir, la depresión era un brazo de mar (los sedimentos terciarios más antiguos son de origen marino: margas).

  • Los impulsos alpinos pirenaicos la transformaron en una cuenca cerrada o gran lago salobre que se fue rellenando de depósitos continentales y surgen por desecación las salinas.

  • Luego se fueron depositando los sedimentos de los sistemas que bordean la depresión.

Como consecuencia de esta evolución geológica, los materiales que forman la depresión del Ebro son, en primer lugar, arcillosos pero variados: yesos y arcillas (materiales más finos) en la parte central y materiales detríticos más gruesos (conglomerados y arenas) en los bordes.

Existen distintas formas de relieve:

  • En los bordes de la cuenca hay relieves muy destacados en forma de tormos cilíndricos o pináculos, formados por grandes masas de duros conglomerados (brechas y pudingas). Ejemplos pueden ser : Mallos de Riglos (en el margen del Pirineo de Huesca), Montserrat (en la C.C. Catalana).

  • En el centro de la depresión existen plataformas tabulares o muelas al alternarse capas de rocas duras (conglomerados o calizas) con otras más blandas y arcillosas. Ejemplos pueden ser: La Muela y la Plana de Zaragoza, los Monegros y la sierra de Alcubierre entre Zaragoza y Huesca, Las Bárdenas en Navarra (la Plana de la Negra, plataforma de 646 metros de altitud). En los materiales más blandos el paisaje resultante es el de badlands, dada la aridez de la zona.

  • Son típicas las depresiones excavadas por los ríos en las muelas y las altas plataformas calcáreas: riberas y hoyas. Ejemplos pueden ser: Ribera de Tudela (Navarra), Hoya de Huesca, Campo de Cariñena (Zaragoza).

  • Completa todo esto los glacis y las terrazas fluviales.

Existen numerosas áreas endorreicas que albergan lagunas de aguas salinas, con importantes cambios de nivel según las estaciones y ligadas a la semiaridez de la depresión.

 

La depresión del Guadalquivir

Se extiende entre Sierra Morena y los Sistemas Béticos, a lo largo y ancho de Andalucía.

Es una amplia llanura de forma triangular, abierta al Atlántico y regada por el río del mismo nombre. Con una longitud de unos 330 Km, varía en anchura desde los 170 Km en el Golfo de Cádiz para ir estrechándose progresivamente hacia el NE hasta que desaparece al unirse Sierra Morena con las Béticas. Su altitud media es de unos 150 metros (va descendiendo desde Jaen con unos 400 m hasta los 200 del sector central y sólo unos cuantos metros en su parte final).

Tiene caracter disimétrico, pues el río discurre muy próximo a Sierra Morena e, incluso, penetra y se encaja en ella.

Sus depósitos, por estar abierta al mar, son casi exclusivamente de origen marino: margas, arcillas, calcarenitas y arenas.

Su origen geológico, al igual que la depresión del Ebro, fue debido a la orogenia alpina: la prefosa alpinas hundidas durante dicho paroxismo fueron acumulando los sedimentos provocados por la erosión. Así, a mediados del Mioceno (finales del Terciario), en el solar del actual valle del Guadalquivir, existía un gran brazo de mar que conectaba el Atlántico con el Mediterráneo; la sedimentación posterior hizo que el mar se retirase a finales del Mioceno hasta las proximidades del Gofo de Cádiz actual. Pero todavía en época romana existía al sur de Sevilla una especie de lago litoral, el Lacus Ligustinus, cerrado por un amplio y extenso cordón de dunas; será el origen, por colmatación posterior, de las marismas contemporáneas.

En cuanto a las formas de relieve, podemos distinguir:

  • Desde el vértice de la depresión hasta Andújar (Jaen): lomas de perfil trapezoidal. Ejemplo: Loma de Úbeda (plataforma disimétrica que alcanza los 1.000 metros).

  • Desde Andújar hasta Utrera predomina la llanura con leves colinas onduladas y suaves lomas (la campiña).

  • Desde el sur de Sevilla hasta el cordón dunar de Arenas Gordas, en el litoral atlántico, la planitud es casi perfecta.

  • Desde Sevilla hasta la desembocadura del mismo río Guadalquivir hay que destacar la formación de marismas, al igual que en las desembocaduras de otros ríos como el Tinto y el Odiel.